Fibras Musculares

Tipos de fibras musculares: Se distinguen tres tipos de fibras musculares esqueléticas y dependen del tipo de miosina (isomorfa) que tengan sus sarcómeros: rojas, blancas e intermedias.

Fibras rojas de tipo lo de contracción lenta (ST): son de diámetro pequeño y contienen gran cantidad de mioglobina, una sustancia que precisamente es de color rojo, y numero- sas mitocondrias, que se disponen en filas en- tre las miofibrillas y en acúmulos por debajo del sarcómero. El oxígeno es fundamental para estas fibras desde el momento que éstas traen la energía casi exclusivamente del mecanismo aeróbico, aquel en el que el oxígeno se mezcla con los azúcares y con las grasas. Este tipo de fibras no pueden aportar gran velocidad de contracción ni mucha fuerza, pero van dotadas de gran resistencia a la fatiga. Los buenos fondistas tienen normalmente músculos en los cuales prevalecen este tipo de fibras. Fibras blancas de tipo Ii o de contracción rápida (FT): son de diámetro mayor que las rojas y poseen menor cantidad de mioglobina y un número menor de mitocondrias, que se dis- ponen, de preferencia, entre las miofibrillas nivel de la banda I. En este tipo de fibras la línea Z es más delgada que las fibras rojas. Éstas suelen acortarse rápidamente así como expresar valores elevados de tensión.

Los deportistas que participan en actividades en donde prevalece la velocidad sobre la resistencia, suelen tener músculos tajes de fibras rápidas superiores al de lentas.

Fibras intermedias ya: presentan características intermedias entre las otras dos variedades de fibras, pero superficialmente se asemejan más a las fibras rojas y son más abundantes en los músculos rojos. Poseen un número de mitocondrias equivalente a las fibras rojas, pero su línea Z es delgada como en las fibras blancas. ¿Se pueden entrenar las diferentes fibras musculares? Todas las investigaciones demuestran que la proporción y distribución de los diferentes tipos de fibras está determinada, en gran medida, por la genética de cada uno. El hecho de que exista una persona con un porcentaje mayor de fibras blancas que de rojas está determinado desde antes de su nacimiento y en los primeros años de vida. Después de estos periodos, poco se puede hacer para modificar el número de fibras de un tipo o de otro, aunque a medida que se va envejeciendo se suelen perder mayor cantidad de fibras de contracción rápida. De todas formas, es posible modificar en cierta medida la función de los diversos tipos de fibras musculares a través de programas de entrenamiento específicos. Es evidente que si el entrenamiento se basa en ejercicios aeróbicos, las fibras de contracción rápida pueden llegar a aprender a utilizar una mayor cantidad de oxígeno. Así, el entrenamiento no va a cambiar el tipo de fibra, sino que va a incrementar la capacidad aeróbica del músculo. El entrenamiento de la fuerza mejora la fuerza muscular y la capacidad anaeróbica, pero no variará su capacidad aeróbica.

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